siempre he sido un chico muy solitario, y eso esta muy bien, hasta que alguien siempre me recuerda mi dolor. y la cura es inexistente por mucho tiempo, una cura invisible a un mal silencioso, que me mata con cada día que lo recuerdo, es como el temor que me hace tenerle a la bestia que devora mi dolor. Es más el castigo cuando tengo que verlo con mis ojos, a los demás que tienen a alguien a su lado, alguien especial para compartirlo todo, o nada. No tengo nada más que dolor. Solamente puedo crear como un dios atormentado, condenado a las penas eternas. Ahora que les escribo, quiero contarles que me llena de amor confesar este dolor, porque a veces pasas siglos soñando con una persona, cuando hacen falta más vidas para conocer a quien si va a valorar tu sentimiento. A quien si va a respetar tu dolor. Pero lo malo, es que cuando nos sentimos tristes, ya no queremos vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario