Han pasado los días sobre mi, como la firma de un aguijon, que me inyecta su verdad lentamente, subversiva, silenciosamente. El trabajo de la perdición, no me ha dejado trabajar tanto en lo que verdaderamente me gusta, pero el tiempo dura más que cualquier vida humana, pero son las vidas humanas, nuestro tiempo; lo que nos permite ver tiempo. El viento esta en silencio, mi corazón cautivo solloza por un descanso. Del ruido del mundo
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